Cómo evitar que te parta un rayo en la montaña
por Amalur | 16 Agosto, 2020

 

TORMENTA EN LA MONTAÑA

Y es que la expresión «que te parta un rayo» viene de la realidad: ser alcanzado por la descarga de un rayo o del campo eléctrico subsiguiente a la manifestación visible de aquél, puede acarrear quemaduras de diversa consideración: lesiones internas, pérdida del sentido, fallos del sistema nervioso central, parálisis, etc. Si ésta última afectase al sistema respiratorio o al corazón, sobrevendrá la muerte. Puede que ninguna descarga eléctrica nos alcance, pero sí la onda expansiva de la explosión, haciéndonos perder el equilibrio y caer. Y puede que no ocurra nada de lo anterior, pero sí una «pérdida de papeles» por nuestra parte, motivada por una alteración de la conducta habitual ante el estrés psicológico que el aparato eléctrico puede producirnos. En este caso, la ayuda de un compañero más «entero» es absolutamente imprescindible.

¿Qué hacer cuando nos sorprende una tormenta eléctrica?

AÍSLATE DE ZONAS HÚMEDAS La humedad facilita mucho la conductibilidad. Desde el punto de impacto del rayo, la electricidad se extenderá por la tierra en todas direcciones. Pero teniendo en cuenta que el agua es mucho mejor conductor de la electricidad que la tierra o la roca, las descargas tenderán, en su descenso desde dicho punto de impacto, a seguir por las superficies mojadas (canalizaciones de agua, fisuras húmedas, torrentes, etc.), no siempre fáciles de descubrir. En cualquier caso, la descarga buscará siempre las vías de menor resistencia, como estructuras metálicas tipo ferratas o escaleras, que constituyen auténticos pararrayos. Por tanto, permaneced en contacto sólo con roca o tierra, aislados de esta si está húmeda, y separados al menos 3 m de paredes, nichos o cuevas (la distancia segura horizontal es equivalente a la altura de la pared). Podemos lograr el aislamiento de zonas húmedas al sentarnos sobre una mochila, cuerda enrollada, etc. La ropa y calzado húmedos no aumentan el riesgo de ser alcanzado por el rayo, pero en tal caso pueden empeorar las quemaduras y/o disminuir las posibilidades de supervivencia. Si se trata de un grupo, sus miembros deberían separarse para reducir el número de heridos en caso de corriente de tierra o evitar la transmisión colateral de corriente entre personas.
ATENCIÓN AL EFECTO «PARARRAYOS» Con independencia del tipo de material de que esté hecho, todo punto que se encuentre más alto que cualquier otro de los de alrededor tiene más probabilidad de ser alcanzado directamente por una descarga, ya se trate de cumbres, aristas, un árbol aislado (sobre todo los más puntiagudos: pino negro, abeto o cedro) o un excursionista de pie en medio de una pradera despejada. Si las descargas ya están muy cerca, hay que echarse al suelo aunque llueva y granice, o permanecer sentados o en una posición que ofrezca el menor efecto pararrayos posible (arrodillados, inclinados hacia delante, con las manos en las rodillas y la cabeza entre éstas). Se trata de mantener la mínima superficie de contacto con el suelo (juntar los pies) y no poner las manos sobre un objeto conectado a tierra.
BUSCA REFUGIO, PERO CON PRECAUCIONES Busca un refugio lo más protegido posible: edificación con pararrayos, cabaña-vivac alpina como interior de una estructura metálica aislada del suelo que actúe como caja de Faraday, inventada por Michael Faraday en 1836: se trata de una caja metálica lo suficiente tupida como para que las cargas eléctricas se repartan por la superficie exterior sin afectar al habitáculo interior. Esto explica el hecho de que estar dentro de aviones, teleféricos, coches sin antena (¡descapotables no!), caravanas, etc. resulte bastante seguro en caso de tormenta, a condición de mantener ventanas y puertas cerradas, y tomas de corriente desconectadas (incluida la radio). También puede valernos un bosque extenso y bien tupido (mejor de árboles bajos). Los cobertizos o casetas aislados, no protegidos para la ocasión, son peligrosos; las tiendas de campaña tampoco constituyen una buena protección. Si no hubiera más remedio que permanecer en el interior de una de ellas, procura que las puntas del armazón que da forma a la tienda estén bien hundidas en la tierra. Si llevas casco no te lo quites porque puede aislar la cabeza en caso de derivación eléctrica. Desenchufa los aparatos eléctricos, o mejor, cortad la energía eléctrica, tomas de antena de televisión, etc. ¡No usar el teléfono con los rayos encima! Por otra parte, el fuego de la chimenea crea corrientes de aire y flujo de iones, captadores de posibles rayos (esperad un poco para encender fuego). Hay que situarse aislado del suelo (sobre una silla no metálica, con los pies recogidos sobre ella). No tocar tuberías metálicas ni grifos.
• Bajo ningún concepto: hay que permanecer en una zona acuática (río de un valle alto, barranco, lago o piscina) o excesivamente húmeda. Ni te sitúes en la puerta o entrada de un nicho, cueva o pequeño refugio (nuestro cuerpo podría hacer de arco voltaico, facilitando la conducción de la descarga).
• Bajo ningún concepto: mantenerse de pie en un lugar sin protección, en cumbres o puntos despejados que destaquen sobre su entorno, o situarse bajo un árbol aislado. Tampoco llevar un objeto que sobresalga por encima de la cabeza, especialmente si es metálico
• Bajo ningún concepto: mantener abiertas puertas o ventanas dentro de un coche o casa; en este último caso, tampoco se debe permanecer junto a una chimenea. Montar en bicicleta, a caballo o permanecer junto a un rebaño de ovejas (el pelaje de los animales se carga de electricidad estática).